En el debate público actual se suele hablar de manera sinonímica de «tierras raras» o «minerales críticos y estratégicos» cuando representan a una inmensa diversidad de elementos químicos. Detrás de las proyecciones económicas y la atención mediática, la comunidad científica resalta la importancia de trazar líneas divisorias precisas para comprender qué es cada cosa, qué está en fase de estudio y cuáles son los verdaderos márgenes de acción en regiones como la provincia de San Luis.
Para abordar la temática, dialogamos con la Dra. María Belén Roquet, investigadora experta en mineralogía y petrología de depósitos minerales del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN) de la Universidad nacional de San Luis (UNSL). Roquet, es además directora de la Carrera de Geología y dirige también una línea de investigación denominada Evaluación mineralógica económica de elementos críticos, perteneciente al Proyecto de investigación Geología, petrología y mineralizaciones de la región austral de las Sierras Pampeanas.
«Es necesario establecer diferencias taxonómicas claras. Por un lado, las tierras raras agrupan a 17 elementos químicos de la tabla periódica pertenecientes al grupo de los lantánidos y algunos metales de transición. Su denominación como «raras» no responde a una escasez real en la corteza terrestre, donde de hecho son abundantes, sino a la complejidad técnica que implica separarlas y obtenerlas en estado puro debido a sus propiedades químicas», explica.
«Por otro lado, el concepto de «mineral crítico» o «material crítico» responde a una lógica geopolítica y económica dinámica. La condición de crítico se atribuye a aquellos elementos indispensables para la generación de productos tecnológicos avanzados cuya cadena de suministro corre el riesgo de interrumpirse. Dentro de esta categoría amplia se inscriben también los denominados «minerales estratégicos», un término cuya evolución histórica ha pasado de rememorar aplicaciones exclusivamente bélicas y militares a centrarse en los insumos clave para la transición energética global. Los elementos de tierras raras están incluidos dentro de los críticos, pero dentro de los críticos también están incluidos, por ejemplo, el litio, el uranio, el níquel, el cobalto, que son elementos que no son tierras raras», agrega.
Las Sierras de San Luis poseen una diversidad notable que posiciona a la Provincia en un sitio de relevancia para la investigación académica. Lejos de ser un territorio homogéneo, la complejidad estructural puntana alberga indicios de diversos elementos metálicos y no metálicos demandados por la industria tecnológica contemporánea. No obstante, la validación científica de estos recursos exige rigurosidad metodológica y evitar caer en optimismos infundados.
En ese sentido, Roquet cuenta que, en 2024, el Departamento de Geología publicó un relatorio de la provincia de San Luis, que recopila cuatro (4) décadas de investigación científica en áreas críticas como recursos minerales, agua, suelos y ambiente. Este insumo científico, reviste una importancia sustancial toda vez que sistematiza líneas de investigación y aporta herramientas para ampliarlas, revisarlas y actualizarlas. En ese sentido, los nuevos proyectos de investigación aprobados en 2025, impulsan líneas específicas orientadas a la caracterización mineralógica detallada y a la evaluación económica de los yacimientos locales, buscando superar registros desactualizados mediante censos actuales.
El caso del litio: realidades técnicas en Salinas del Bebedero y roca dura
Uno de los puntos de mayor interés público se ha centrado en las Salinas del Bebedero y la posibilidad de extraer litio en territorio puntano, situación que en el pasado reciente ha despertado inquietudes en sectores ambientalistas. Frente a esto, la investigación geológica aporta precisiones técnicas indispensables.
«La obtención de litio en el noroeste argentino se realiza a partir de salmueras asociadas a sedimentos y aportes geotermales de gran magnitud. Las Salinas del Bebedero presentan condiciones hidrogeológicas sustancialmente diferentes, careciendo de aportes geotermales y de concentraciones masivas explotables bajo ese formato. El litio presente en San Luis, al igual que en otras áreas de las Sierras Pampeanas, se encuentra confinado en «roca dura», específicamente en depósitos pegmatíticos. Estos yacimientos contienen minerales como el espodumeno, ambligonita, micas y turmalinas litíferas (silicatos y fosfatos de litio)», aclara y agrega que aunque mineralógicamente están presentes, al igual que los modelos de explotación de roca dura en países como Australia, la Provincia aún transita etapas de investigación básica para dimensionar la verdadera magnitud y cantidad económica de estos recursos.
Tierras raras y transición energética: un desafío que requiere de articulación entre la ciencia, la sociedad y el Estado

En cuanto a las tierras raras, la investigadora explica que los elementos no se presentan en estado libre o en yacimientos puros, sino que se hallan concentrados en minerales específicos como las monacita, bastnaesita y allanita. Históricamente, en San Luis se han documentado concentraciones en zonas como Rodeo de los Molles, además de registros en pegmatitas de las Sierras Grandes.
Tradicionalmente, muchos de estos cuerpos pegmatíticos han sido explotados con fines industriales para la obtención de feldespato potásico y cuarzo, insumos fundamentales para la industria cerámica. No obstante, en dichos procesos se identifican minerales accesorios que concentran tierras raras en proporciones reducidas. Paralelamente, existen antecedentes de estudios actuales en la Provincia de Buenos Aires en lechos fluviales y antiguos paleocauces, donde las arenas acumulan minerales pesados. «El desafío científico actual radica en actualizar estos censos locales mediante tecnologías analíticas avanzadas para determinar si los volúmenes presentes justifican una evaluación de potencial económico», subraya.
Frente a la presión internacional por acelerar la transición hacia matrices energéticas, la mirada científico académica introduce una cuota de necesaria prudencia temporal. Desplazar décadas de dependencia de los combustibles fósiles hacia un esquema de energías 100% renovables constituye un proceso complejo que demanda un horizonte temporal prolongado.
En este escenario, el rol de las universidades nacionales y los centros científicos resulta vital para generar información basada en evidencia. Para Roquet, el éxito y la sostenibilidad de cualquier desarrollo condicionado por la transición tecnológica dependen de la articulación de tres (3) factores clave: ciencia, Estado y sociedad. «Si nosotros no tenemos la base científica, que es la investigación, no tenemos un apoyo gubernamental y no trabajamos paralelamente con la sociedad, esto no se puede lograr. (…) La sociedad tiene que estar en conocimiento de lo que justamente hace la universidad, la investigación científica y de lo que hace el gobierno».
Prensa FCFMyN


