Profesionales de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) llevan adelante una investigación científica que transforma la Psicología desde el territorio. Con más de 12 años de trayectoria en el trabajo comunitario, un equipo de investigación busca sistematizar saberes populares, reflexionar sobre las prácticas en salud y resignificar la formación académica. En el campo académico de la Psicología, el área comunitaria vinculada a la salud ha constituido históricamente un espacio de vacancia.
La doctora en Psicología, docente e investigadora de la Facultad de Psicología (FaPsi) de la UNSL, Mariela Muñoz Rodríguez, dirige un estudio científico titulado: El bienestar comunitario de las mayorías populares. Sistematización de experiencias en procesos de educación superior integral, seleccionado en la convocatoria 2026 de los Proyectos de Investigación UNSL (PI UNSL) impulsada por la Secretaría de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad. A partir de la inserción territorial, el proyecto se enfoca en articular y analizar experiencias en el campo para construir conocimiento científico.
Desde esta perspectiva, el estudio sostiene que el saber nace en el territorio y sitúa en el centro a dos (2) actores claves: las mayorías populares y los trabajadores y trabajadoras de la salud pertenecientes tanto a instituciones formales como a organizaciones comunales y fundaciones. «Buscamos articular las experiencias territoriales para analizarlas y construir conocimiento desde ese saber compartido entre los sectores populares y la voz de los trabajadores que están en el territorio», señala Mariela.

Un pilar fundamental de la propuesta radica en su impacto pedagógico. El proyecto busca recuperar e integrar las experiencias de formación de los/as estudiantes, promoviendo que el perfil profesional de la Psicología se transforme mediante el contacto directo con la realidad territorial. Asimismo, la investigación plantea un análisis crítico del rol de la Universidad, interpelando su función en la producción de conocimiento y su compromiso ético en el acompañamiento constante a los territorios.
Bajo una perspectiva propia de las ciencias sociales críticas, la investigación no se limita a observar la realidad actual, sino que aborda las dimensiones de lo trabajado en territorio a lo largo del tiempo. «Esto para nosotros es muy importante porque recupera las dimensiones de lo trabajado en territorio con distintos momentos, no solamente lo que está pasando ahora si no poder analizar cosas que ya hemos realizado en otros momentos», remarcó la Directora del estudio.
Entre sus objetivos, el proyecto se propone: identificar problemáticas sentidas, abrir espacios reflexivos y fortalecer el bienestar comunitario. Para el equipo de investigación, el conocimiento se construye en la experiencia compartida con la comunidad, utilizando la sistematización de experiencias, un enfoque interpretativo y contextual que apuesta por la participación directa de la comunidad. «Definimos el objetivo de investigación junto con la comunidad y construimos un plan para recuperar el proceso vivido«, explicó la científica.

Mariela señaló que actualmente se encuentran sistematizando dos (2) experiencias: una de corte interinstitucional, donde participa una escuela, un centro vecinal y la Universidad desde la cual se trabajan los procesos participativos de la juventudes en ese territorio específicamente. Por otro lado, se encuentran analizando en base al control de crecimiento y desarrollo, como el territorio percibe la calidad de la atención en los centros de salud e indagar en las características de la atención. Esto le permite al proyecto poder realizar devoluciones a los trabajadores de los centros de salud y contribuiría a mejorar la calidad de la atención.
Entre las herramientas de recolección de información, se utilizan notas de campo, observaciones en territorio, entrevistas participativa o en profundidad, círculos de conversación principalmente para la socialización participativa o para la construcción de los problemas. También se realizan talleres de intervención que se sistematizan a través de la grabación, si fuera necesario. Para estas situaciones, se utiliza el consentimiento informado. «Generalmente nuestros proyectos de investigación están evaluados por los comités de ética de la Facultad de Psicología o del Ministerio de Salud», aclaró Mariela.
Aporte social. «Nosotros creemos que los beneficios sociales son amplios», señaló la experta. Por un lado, impacta en la formación profesional, pensando nuevas aristas del quehacer profesional ya que las áreas «sanitaria» o «social comunitaria» no son las más desarrolladas. Por otro lado, beneficia a los sectores populares en relación a problemáticas que se están identificando, por ejemplo: la construcción de lazos sociales de las juventudes en las mayorías populares, «buscan las maneras de acompañar o potenciar el desarrollo de espacios participativos», señaló Mariela. En relación al eje vinculado a los centros de salud, la profesora remarcó que se busca potenciar la calidad en la atención y evaluar cómo la población ve sus prestaciones.

«Entendemos que esto a largo plazo podría repercutir en mejoras en la atención a estos sectores (…) A la vez estos resultados se van a dar al Ministerio de Salud, ese es el compromiso que hemos asumido, y entendemos que desde ahí también el Ministerio podría considerar estas sugerencias o estos conocimientos construidos para la mejora de los servicios de salud. Paralelamente, desde el proyecto hemos presentado un proyecto de extensión para acompañar a otros proyectos de extensión e investigación a sistematizar sus experiencias territoriales», concluyó.
Dato
Este proyecto es dirigido por la Dra. Mariela Muñoz Rodríguez y codirigido por el Dr. Juan Miguel Flores. El equipo es multidisciplinario. Intervienen profesionales y estudiantes de la UNSL, comunidad territorial y profesionales de centro de salud.

