Profesionales de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) llevan dos (2) décadas indagando en la «alfabetización académica» para derribar las barreras que enfrentan los y las estudiantes al ingresar a la Universidad y acortar la brecha con la escuela secundaria. Un estudio científico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) indaga cómo se aborda la lectura y la producción de textos en los primeros años de formación superior, cuestiona la estigmatización de las dificultades estudiantiles y propone soluciones concretas con impacto en la comunidad.
Para avanzar en los estudios universitarios no solo hace falta estudiar; se requiere que los y las estudiantes sean solventes en la comprensión y producción de textos académicos complejos. Sin embargo, quienes ingresan a la Universidad son «recién llegados» a esta comunidad y enfrentan prácticas del todo desconocidas. En muchas ocasiones, las indicaciones docentes no resultan lo suficientemente explícitas, por ejemplo cuando se pide leer un texto, se espera que el/la estudiante identifique ideas principales, establezca relaciones o proponga ejemplos, tareas a las que la mayoría no se ha enfrentado previamente y que suelen derivar en evaluaciones reprobadas.
Ante este panorama, un proyecto de investigación científica dirigido por la máster y licenciada en Relaciones Internacionales, Mónica Bussetti, titulado: Lectura y escritura de los procesos de formación disciplinar, busca dar respuesta a una pregunta central: ¿de qué maneras se relacionan, conectan y tensionan la lectura y la escritura con los procesos de formación disciplinar?. Frente a este desafío, trabajan sobre las dinámicas de lectura y escritura en los primeros años de formación superior, buscando comprender cómo estas prácticas moldean el aprendizaje disciplinar.
Con frecuencia, los docentes asumen que las consignas cotidianas, como la lectura de un texto, implican automáticamente procesos de síntesis, jerarquización de ideas y establecimiento de relaciones conceptuales. Sin embargo, para quienes recién ingresan, estas dinámicas son ajenas, lo que suele derivar en frustración y evaluaciones reprobadas.

¿Cuándo comenzaron los estudios?. El proyecto nació hace dos (2) décadas a partir de la observación directa en el aula. El equipo de investigadores advirtió que las dificultades de los/as ingresantes solían ser naturalizadas y atribuidas exclusivamente a falencias previas del estudiantado, sin revisar las estrategias pedagógicas de la propia Institución. «El origen tiene que ver con nuestro trabajo docente. Particularmente porque, teniendo alguna formación en lectura y escritura, observamos las dificultades que muchos estudiantes tienen que sobrellevar en los primeros años de Universidad y cómo eso se “naturalizaba” desde el claustro docente y se atribuía de alguna forma a falencias de los estudiantes», expresó Mónica.
A lo largo de 20 años de labor ininterrumpida, iniciada en proyectos de formación que luego se consolidaron y trasladaron a la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA), el equipo ha mantenido un diagnóstico continuo sobre las competencias comunicativas y el acompañamiento docente.
El estudio aborda la relación entre lectura, escritura y formación disciplinar desde múltiples ángulos. Entre sus objetivos principales destacan: identificar estrategias institucionales basadas en la alfabetización académica; analizar la práctica docente vinculada a explorar cómo las concepciones de los/as profesores/as se reflejan en las consignas, tipos de evaluación y exigencias planteadas en los programas; y evaluar el sentido que otorgan los/as estudiantes a las actividades propuestas.
Para llevarlo a cabo, los/as investigadores utilizan herramientas metodológicas que combinan el análisis de contenidos de los programas de las asignaturas, encuentros directos con docentes y relevamientos periódicos al estudiantado. Una de las indagaciones más recientes estuvo enfocada en un tema de alta vigencia: el uso y la relación de los/as estudiantes con las herramientas de Inteligencia Artificial (IA).

Aporte social. Lejos de quedar en el plano teórico, los hallazgos del proyecto se han traducido en acciones concretas con impacto directo en la sociedad y en la articulación con el nivel secundario. A partir de los resultados de este proyecto, a lo largo de los años se han ido desarrollando distintas actividades con la comunidad, por ejemplo talleres con docentes del nivel secundario; proyectos de extensión universitaria con escuelas secundarias rurales; acompañamiento a docentes de nivel secundario que buscan orientar a sus estudiantes para continuar estudios de nivel universitario; y la creación del Programa de Escritura FICA.
A través de estas iniciativas, la investigación reafirma el valor de la universidad pública como un espacio capaz de revisar sus propias prácticas, democratizar el acceso al conocimiento y acompañar a las trayectorias formativas desde su inicio.
¿Quiénes trabajan?. Junto a Mónica Bussetti investigan en el proyecto: Ana Laura López Piatti, licenciada en Comunicación Social y docente de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales (FCEJS) de la UNSL; Daniela Lourdes Díaz Gabutti, licenciada en Comunicación Social y docente de la FICA; y Carlos Emmanuel Absch Guillaumín, ingeniero en Telecomunicaciones y especialista en Docencia Universitaria, docente de la FICA.
Dato
Este proyecto fue seleccionado en la convocatoria 2026 de los Proyectos de Investigación UNSL (PI UNSL). Se tratan de los primeros proyectos de investigación científica de la UNSL que fueron seleccionados y aprobados bajo este nuevo sistema integral de única categoría, convocatoria impulsada por la Secretaría de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad.
Fotos: gentileza Prensa FICA

