A través de un proyecto de investigación científica, profesionales de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) estudian el avance de las plantas exóticas invasoras y proponen el concepto de «jardinería ecosistémica» para recuperar la identidad del paisaje y proteger el agua. El punto de partida radica en la preocupación por la invasión biológica vegetal. Según indaga el estudio, muchas de las plantas que hoy colonizan y alteran los paisajes naturales de la región fueron introducidas originalmente como especies ornamentales a través de la jardinería.
El biólogo Alejandro Suyama, docente e investigador de la Facultad de Turismo y Urbanismo (FTU) dirige un proyecto que indaga cómo la jardinería tradicional introduce plantas invasoras que amenazan el ecosistema y propone un cambio de paradigma al introducir el concepto de «jardinería ecosistémica». El proyecto se titula: Jardinería ecosistémica y manejo de invasiones: aspectos biológicos y sociales en la conservación del ambiente en las Sierras de Comechingones, desde el cual se busca entender el origen de estas amenazas y proponer una convivencia más armónica con la naturaleza.
El proyecto, aprobado recientemente en la convocatoria Proyectos de Investigación UNSL (PI UNSL 2026), consolida líneas de investigación que el equipo venía desarrollando hace años ante la preocupación por el avance de especies vegetales foráneas en la región de la Villa de Merlo. En este sentido los/as profesionales buscan frenar la alarmante invasión de plantas exóticas y repensar el diseño de los jardines bajo una mirada no antropocéntrica.

El problema de las especies exóticas invasoras (aquellas que no evolucionaron en el lugar) no es solo estético sino que genera modificaciones ambientales drásticas y muchas veces irreversibles. En los alrededores de la Villa de Merlo, los/as científicos/as alertan sobre el fuerte impacto de especies ya instaladas como el siempre verde, los grateus y la zarzamora, además de una invasión incipiente de dos (2) especies de pinos. Estas plantas afectan de manera especialmente agresiva a las cuencas de los arroyos, el principal recurso turístico y ecológico de la región.
Alejandro señala que el perjuicio es doble, por un lado un impacto hídrico, ya que las especies invasoras consumen grandes cantidades de agua, afectando las cuencas altas de montaña donde se genera y acumula el recurso hídrico, y la pérdida de identidad al alterar el paisaje natural auténtico que tracciona la industria del turismo y que forma parte de la identidad cultural de la Provincia. El Profesor explicó que muchas de las especies vegetales invasoras no solo alteran las condiciones ambientales y las interacciones con la fauna y flora local, sino que además interfieren directamente en las economías regionales.
El componente humano y social. El proyecto indaga en cómo las personas interpretan la jardinería, qué valor le otorgan al paisaje y cómo se vinculan con el territorio que habitan. Ese vínculo del ser humano con su ambiente abarca aspectos profundos, incluso espirituales, que van más allá de lo utilitario. Es en este punto donde emerge un concepto novedoso: la jardinería o paisajismo ecosistémico. Esta corriente propone que la modificación que hacemos en nuestro entorno al armar un jardín, mantenga un lazo consciente y respetuoso con las variables ambientales preexistentes. Se trata de buscar el bienestar, el placer y la belleza, pero sin destruir el equilibrio natural del lugar.

«Nosotros no pretendemos hacer un reemplazo de especies exóticas por especies nativas y que todo eso sea nuestro trabajo (…) El desafío es cómo concebimos conceptualmente nuestra interacción con la naturaleza, corriendo un poco del centro a la especie humana para explorar e investigar los jardines desde una mirada no antropocéntrica (…) El trabajo tiene mucho de observación. Hay varios autores que están explorando estas nuevas temáticas, algunos en Argentina que colaboran con nuestro proyecto, pero seguimos algunos otros de Chile, Uruguay y Brasil», dijo el investigador.
El proyecto no limita sus alcances a lo puramente biológico y botánico. Una de las líneas más innovadoras evalúa la respuesta social a través de encuestas y estudios de percepción en personas ajenas a la disciplina botánica o al paisajismo. El objetivo central es comprender de qué manera estos nuevos métodos de manejo impactan en las sensaciones de bienestar, la estética percibida y la valoración cotidiana de la naturaleza urbana. «Los beneficios de este trabajo son claros. Por un lado queremos trabajar en la percepción de la sociedad respecto de una nueva forma de incorporarse armónicamente con los ambientes que circulan los espacios urbanos, y por otro lado queremos avanzar concretamente sobre estas amenazas de las especies exóticas invasoras que ya empiezan a tomar cierta gravedad en algunos sectores de nuestra Provincia», remarca Alejandro.
En localidades que mantienen una matriz natural integrada al entramado urbano, como la Villa de Merlo y diversos centros turísticos de San Luis, la convivencia armónica con el entorno resulta necesaria. El proyecto propone ir más allá de los espacios protegidos a gran escala para debatir cómo nos posicionamos diariamente frente a la naturaleza desde nuestros jardines. Con una mirada no antropocéntrica, la iniciativa busca redefinir los hábitos urbanos y promover un paisaje más equilibrado, funcional e identitario para toda la comunidad.

Dato
Este proyecto fue seleccionado en la convocatoria 2026 de los Proyectos de Investigación UNSL (PI UNSL). Se trata de los primeros proyectos de investigación científica de la UNSL que fueron seleccionados y aprobados bajo este nuevo sistema integral de única categoría, convocatoria impulsada por la Secretaría de Investigación, Desarrollo e Investigación de la Universidad.
Fotos: gentileza Prensa FTU

