Esta mañana en la explanada del Rectorado de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) se llevó a cabo el acto central en conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. En el mismo, se realizó la entrega de legajos a familiares de Raimundo Dante Bodo; Adolfo Pérez y Santana Alcaraz, y se reconoció la historia militante de Lilian Videla y María Esther Picco.
Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional, se homenajeó a nuestro primer rector, el Profesor Mauricio Amílcar López, que aún continúa en calidad de detenido desaparecido, realizando una ofrenda floral ante su busto. Seguidamente se invitó a las personas presentes a hacer un minuto de silencio en memoria de los y las desaparecidos/as.
A continuación, la Comisión de Restitución, digitalización, preservación y entrega de legajos de estudiantes, graduados y trabajadores de la Universidad Nacional de San Luis, realizó la entrega de legajos a familiares de Raimundo Dante Bodo; Adolfo Pérez y Santana Alcaraz.
En primer lugar se realizó la entrega del legajo de Raimundo Dante Bodo a su hija María José. La misma estuvo a cargo del rector Raúl Gil junto a Sonia Riveros y Gustavo Heredia, ambos integrantes de la Comisión. En sus palabras, María José sostuvo que al momento de los hechos era una niña de cinco (5) años y que a pesar de querer decir palabras adultas, no podía hacerlo: «ha llevado 50 años estar en un acto de mi papá (…) hoy me encuentro con su historia viva y necesito gritar su nombre: Raimundo Dante Bodo presente, ahora y siempre», expresó.
Acto seguido, integrantes de la Comisión entregaron el legajo de Adolfo Pérez a su hermano Alberto. «Me recorren sensaciones encontradas, por un lado celebrar desde el corazón el trabajo de quienes han logrado reconstituir una parte de la vida de mi hermano y por otro lado, no olvidar el tiempo transcurrido», dijo, destacando que esperaba que este ejemplo perdure y se haga carne en cada persona que recorre los pasillos de la Institución, para volver a ser la Universidad que soñó Mauricio López.
Finalmente, se entregó el legajo de Santana Alcaraz a la Coordinadora General de Derechos Humanos de la UNSL para su guarda y posterior entrega a familiares.

Previamente, Paola Figueroa, coordinadora General de Derechos Humanos de la UNSL, junto a Sonia Riveros, directora del Archivo Histórico y Documental, realizaron una breve referencia a la política institucional de memoria que implica la restitución de legajos y presentaron una breve semblanza de las personas cuyos legajos fueron restituidos.
Luego, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) llevó a cabo la entrega de placas recordatorias en reconocimiento a la historia militante de Lilian Videla y María Esther Picco. Estas placas serán incorporadas a la Galería de la Memoria, espacio institucional que se encuentra actualmente en proceso de puesta en valor y que será próximamente inaugurado.
En este marco, la Lic. Marta Moyano y la escribana Eletel Bona hicieron uso de la palabra. En su discurso, Moyano recordó a Esther Picco, haciendo un breve recorrido de su vida y destacando sus convicciones por la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia. En este sentido, expresó: «recordarte es recordar las banderas de nuestros jóvenes del ´18, hoy tu Universidad homenajea tu lucha, tu lucha por nuestros estudiantes y obreros desaparecidos por la dictadura militar de 1976».

Por su parte, Bona inició su discurso expresando su emoción por la realización de estos actos y por el merecido homenaje y reconocimiento a Lilian. Al mismo tiempo, brindó detalles de los horrores cometidos durante la última dictadura y recordó la importancia de seguir luchando por la Memoria, Verdad y Justicia: «insto a todos ustedes, a la juventud, a no olvidar, especialmente en estas etapas de negacionismo que estamos viviendo».
Posteriormente, el rector de la Institución, Dr. Raúl Gil manifestó que al depositar la ofrenda floral ante la figura de nuestro rector desaparecido, Mauricio Amílcar López, ubicada en la explanada que es símbolo de nuestra identidad y de nuestra resistencia, no solo cumplimos con un protocolo de memoria, sino que se renueva el contrato ético que define a la Universidad Nacional de San Luis.
«Invito a toda la comunidad a que no dejemos de resistir y reclamar, reclamemos por cada persona que ha sufrido la violencia y la arbitrariedad de los espacios de poder, reclamemos contra la indiferencia que empuja a tantos a la indignidad, resistamos frente al negacionismo, frente a los personalismos y frente a los abusos de poder. A 50 años, seguimos marchando por Mauricio López, por los que faltan y por los que hoy sufren. Memoria, Verdad y Justicia siempre», finalizó.

A modo de cierre, se realizó la interpretación de El derecho a vivir en paz, a cargo de artistas de la cultura de la ciudad de San Luis, dirigida por trabajadores de la cultura de la Universidad, bajo la responsabilidad de la Dirección de Actividades Culturales de la UNSL.





