«Dedicarse a la investigación es una apuesta por el futuro colectivo»


El Consejo Superior designó al Dr. Emilio Seveso como director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Humanas y Sociales. En esta entrevista, reflexiona sobre el rol del organismo, el financiamiento para la ciencia pública y la investigación como un compromiso colectivo para comprender y transformar la realidad.

¿Cómo recibiste la noticia de tu designación como Director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Humanas y Sociales?

Este tipo de noticias se reciben con mucha alegría. La desingación al cargo fue resultado de un proceso de evaluación por concurso, con un jurado que analizó la trayectoria personal y el proyecto de investigación para los próximos cuatro (4) años. En ese encuadre, claramente, hay una mirada dirigida hacia las capacidades y disposiciones individuales, pero también referente al marco colectivo de los procesos que se vienen desarrollando y quieren desarrollarse. En ese sentido, la noticia también se recibe con prudencia, porque invoca la mirada sobre un horizonte que no es el propio, en tanto engloba un paisaje mucho más general, más amplio, del cual solo se va a realizar un trayecto breve desde la actual etapa de dirección.

¿Qué significa para vos, a nivel personal y profesional, asumir esta responsabilidad?

Supone ante todo un gran honor, al tener que representar el trabajo colectivo en un horizonte que se camina en común. Las trayectorias conjuntas, de lo colectivo, implican siempre un gran desafío, con una atención dirigida hacia las voces, el llamado y las necesidades de los otros, incluyendo al trabajo interno que hacemos como investigadores, pero también a la comunidad y a las situaciones sociales. En ese camino el desafío será el de enraizar procesos que van a generar sus frutos, posiblemente, en tiempos en que ya no estemos presentes. Desde ese lugar, sentirse honrado es también verse convocado por una realidad que desborda la contingencia.

¿Cómo se encuentra el Instituto en este momento? ¿Cuáles son sus fortalezas y qué áreas requieren atención prioritaria? ¿Qué actividades se realizan y quiénes integran este espacio?

El Instituto forma parte de la Facultad de Ciencias Humanas (FCH) y depende de la Secretaría de Investigación, Desarrollo e Innovación. En ese encuadre posee relativa autonomía para la toma de decisiones y la orientación de sus procesos. Esto lo remarco porque el Instituto busca reforzar ante todo el desarrollo y producción de investigación en ciencias humanas y sociales, sin duplicar acciones que ya están vigentes en otros ámbitos de la Facultad y de la Universidad. En ese sentido, el objetivo central de este espacio, que se orienta al fomento de la investigación, no es el desarrollo de proyectos, sino el financiamiento a procesos, actividades y difusión de resultados. Así, el Instituto busca ser un espacio colectivo multidisciplinar en el que se puedan fomentar redes de trabajo, en parte hacia el interior del Instituto, lo que claramente implicará qué diferentes proyectos entren en enlace, pero también a través del establecimiento de redes nacionales e internacionales.

Retomando la pregunta, considero que las fortalezas del Instituto están principalmente en el equipo humano que forma parte del Consejo y en el grado de calificación de los investigadores. También en la posibilidad y potencia que convoca la propia Facultad de Ciencias Humanas por el trabajo conjunto con otras unidades y secretarías, en función de la futura inserción de investigadores. En este sentido, nuestra Facultad cuenta con procesos constantes de formación y de consolidación vinculadas a la investigación. Estas bases son las que permitirían nutrir y fortalecer progresivamente al Instituto. Desde ahí cabe referir a los diferentes integrantes que componen el espacio institucional. En principio, la Dirección, el Consejo Directivo de investigadores, y el cuerpo general de sus integrantes, que son investigadores, becarios de ciencia y técnica y personal de apoyo. Existen otras figuras, como las de miembros honorarios y transitorios, pero por el momento no están en función.

Sobre la situación actual, es importante recordar que se atravesó una etapa de normalización de tres (3) años y que sobre esos puntos se establecieron las bases normativas que permitieron generar los fundamentos funcionales del Instituto, sobre todo en términos de la existencia de líneas temáticas y el ingreso de investigadores. Sobre esa base, ahora estamos dando forma a la estructura operativa. Inicialmente, dentro del plan de trabajo para cuatro (4) años, estaríamos empezando con lo que entendemos como Grupos de Trabajo; es decir, espacios colectivos que nuclean a dos (2) o más investigadores, junto con sus redes, orientados al estudio en profundidad de ciertas temáticas y la posibilidad de difusión a través de actividades de ciencia y técnica. En ese encuadre estamos evaluando la posibilidad de establecer líneas de financiamiento, inicialmente por un (1) año, para impulsar su desarrollo.

¿Cuáles son los objetivos que proponés alcanzar en tu gestión?

El propósito central consiste en jerarquizar las prácticas de investigación mediante el fortalecimiento de redes internas y capacidades institucionales, con resultados observables y la difusión de las dinámicas colectivas que se van construyendo. No estamos hablando de una lógica productivista basada en la multiplicación de diferentes métricas, como cantidad de publicaciones, congresos o eventos públicos, sino en dar forma a trayectorias colaborativas y a la fructificación desde el trabajo en redes.

En el actual contexto de financiamiento para la ciencia y la universidad pública, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta el Instituto?

Afortunadamente el Instituto dispone de una línea de financiación específica, otorgado por la Universidad. Ésta es una conquista que lograron generar los directores previos, con apoyo de Ciencia y Técnica y el Decanato, y que fija una base sobre la cual se puedan generar proyecciones. Por lo tanto, desde ese lugar, contamos con elementos para poder desarrollar el trabajo conjunto. Claramente, en el marco de los recortes al financiamiento de la ciencia en general y los magros presupuestos que existen, contamos con recursos limitados. Por lo tanto, un desafío en ese escenario es ser prudentes con el direccionamiento de los fondos y acompañar a los investigadores para que puedan hacer un uso productivo de esos recursos.

Por supuesto que en esto también entra en juego la rendición de cuentas y la transparencia; este es un desafío importante que también implica generar mecanismos internos de acompañamiento y seguimiento. Por lo demás, estamos confiados que por lo menos para los próximos años podremos orientar el trabajo a través de estos recursos, configurando una base sólida para concursar líneas de financiamiento y generar redes de trabajo hacia el exterior de la Universidad, pensando en la ampliación de los procesos. Pero esa es una instancia que vamos a desarrollar más adelante.

¿Qué le dirías a los y las estudiantes que están pensando en dedicarse a la investigación en Ciencias Humanas?

La investigación suele ser un punto de partida, a veces un punto de llegada, pero también es un camino que se cruza en las prácticas de las personas que se dedican a las más variadas actividades. En el caso de muchos docentes de la UNSL, como es el mío en particular, desde la formación de ciencias sociales se genera un atravesamiento natural con la investigación, sumado a un proceso de profundización constante que se nutre al andar. En ese sentido, uno no se constituye en investigador, sino que permanentemente se está formando como tal. Es una apuesta, por un lado, a la curiosidad individual, al interés por la comprensión del mundo, pero también se define en el marco de la posibilidad de transformación de lo social.

En ese punto las ciencias sociales tienen mucho que aportar y decir sobre el mundo contemporáneo, no tanto para dar lecciones, en un sentido llano, sino para abrir los sentidos y remarcar los horizontes prácticos sobre los cuales se puede mejorar la vida en común. Por lo tanto, en ese sentido, dedicarse a la investigación es una apuesta por el futuro colectivo, por el devenir de nuestra sociedad. Sabemos que no estamos atravesando un buen momento; se trata precisamente de una contingencia que necesita ser pensada, analizada, estudiada y discutida, porque dedicarse a la investigación es también apostar a la apertura de la experiencia en el presente.

¿Algo que quieras agregar y no te haya preguntado?

Es necesario destacar el trabajo del Consejo Normalizador previo a la actual gestión, encabezado por Alberto Palasí como director y por Marcela Becerra Batán en la vicedirección, ya que fue fundamental para poder llegar hasta aquí. Es realmente un gran privilegio haber trabajado con ellos, por lo que nos han enseñado y hemos aprendido colectivamente.

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