«Estamos convencidos que el teatro es una herramienta para la transformación social»


La última edición del Premio Polo Godoy Rojo en la categoría Teatro fue otorgado al Grupo de Teatro Popular Los Pirípulos, colectivo con más de tres (3) décadas de trayectoria en el arte escénico que lleva el teatro a plazas, barrios, escuelas y diversos espacios comunitarios de todo el país. En esta entrevista, Guillermina Gómez Miró y Fabián Rodríguez, nos cuentan más sobre su trabajo, profundamente comprometido con el territorio y las comunidades, sus inicios, objetivos y cuáles fueron sus funciones más memorables.

¿Qué significa para ustedes recibir el Premio Polo Godoy Rojo?

Recibir el Premio Polo Godoy Rojo es un reconocimiento enorme hacia nuestra tarea. Viniendo de esta Casa de Altos Estudios es un honor para nosotros sentir que nos mira y nos abraza. Por otro lado, nos marca el camino para reafirmar nuestro compromiso en la militancia por los derechos humanos y la tarea social a través del arte escénico.

¿Cómo comenzó su historia? ¿Cuál es el objetivo que persiguen?

Nuestro trabajo en el arte escénico comienza en la adolescencia, transitamos por diferentes estéticas e instancias, en distintos lugares del país. Siempre nos convocó trabajar en el espacio público (calles, plazas, barrio, patios de escuelas, etc.).

En el camino llegamos al Movimiento Nacional de Teatro Popular, que nos albergó y nos siguió formando. Este es un espacio de contención y militancia orientado a generar puentes para acercar el arte escénico a los lugares más profundos de nuestro territorio, junto a compañeros y compañeras de todo el país.

El objetivo que perseguimos desde los inicios del grupo, en 1994, es bregar por el derecho al acceso a las actividades escénicas de los sectores, que por diferentes factores, no lo tienen garantizado.

Han llevado el teatro a espacios donde los grupos no suelen llegar, ¿cómo es el momento en que comienza la obra en un lugar donde la gente nunca vio teatro en vivo?

Si, en estos más de 30 años que tiene el grupo, hemos llegado a muchos lugares donde se presentaba por primera vez una obra de teatro.

En este tipo de actividad hay algo de docencia también, hay que explicar al público lo que va a pasar, encontrar estrategias que le permitan a las y los espectadores situarse ante esta experiencia nueva. Durante algún tiempo hacíamos a modo de juego previo a la función, un ejercicio con el público de preparar los sentidos para luego iniciar el espectáculo.

Por otra parte, al salir del edificio teatral, la actividad empieza cuando uno llega al lugar y debe montar el espacio escénico, en general algún biombo, un tapete, luces, sonido, elementos necesarios para generar el espacio escénico. Esto implica que cuando uno ocupa ese espacio, antes de empezar la función, ya está en escena para ese público que en general está a la espera de que suceda. No hay mutis, el trabajo escénico termina cuando uno se va del espacio.

¿Cómo eligen las historias que cuentan?

En general nuestras obras tratan temas universales, inherentes a la humanidad, como la solidaridad, la búsqueda del amor, el encuentro con los otros, el cooperativismo. Por lo que al entrar en vínculo con los distintos territorios, estos trabajos se resignifican, completándose con la mirada particular de cada lugar.

¿Cuáles creen que son los desafíos actuales que atraviesa la cultura?

Actualmente la cultura atraviesa distintos desafíos, uno de ellos es el avance de la tecnología, que reduce el vínculo entre las personas, interpone las pantallas y fomenta el individualismo. Por esto se pierde de alguna manera lo ceremonial, el convivio y el emocionarse ante la presencia de otros, que es lo que tiene el teatro.

Otro de los desafíos actuales está vinculado a las políticas que desfinancian las actividades artísticas, y que priorizan el consumo y el mercado por sobre la identidad y la cultura de cada lugar.

¿Qué le dirían a un grupo joven que hoy quiere hacer teatro popular en el interior de San Luis?

A quienes deseen hacer teatro popular en el territorio más profundo de la Provincia le diríamos que el teatro te permite vincularte con las comunidades y conocerlas desde otro lugar, que es una oportunidad de llegar con un mensaje, con una pregunta, que el teatro no puede ser banal, el teatro nos permite reflejarnos, mirarnos los unos a los otros, pensarnos juntos, es una enorme oportunidad de crecimiento personal y artístico, pero sobre todo profundamente humano.

¿Qué función recuerdan como la más significativa?

Como más significativa se nos vienen dos (2) situaciones particulares que vivimos. Una de ellas en Mendoza, en un instituto correccional de menores, al que llegamos a hacer función a través de la Asociación Argentina de Actores, que apadrinaba a esa institución. A medida que entrabamos se cerraban las rejas detrás nuestro, nos asignaron el lugar donde íbamos a hacer la función, el personal del lugar trajo a los espectadores, todos adolescentes en situación de encierro, la mayoría de ellos con capuchas o gorritas sin querer mostrar el rostro, mirando con distancia, y pasados los primeros 10 o 15 minutos de la función comenzaron a reírse, a participar del espectáculo dejaron ver sus rostros, y al terminar la función estaban relajados, distendidos y alegres.

La otra situación sucedió aquí en la provincia de San Luis, en la localidad de Los Cajones, lugar al que fuimos a hacer función para los habitantes de Lafinur que estaban evacuados en la escuela de ese paraje debido a una inundación que había sufrido su pueblo. Llevaban más de una semana conviviendo en estas circunstancias, con la tragedia de haber perdido sus bienes, sus recuerdos, sus mascotas. En ese contexto montamos todo para realizar una función, que finalmente transformó la realidad de ese momento. Hemos tenido muchas más vivencias de este tipo, por lo que estamos convencidos que el teatro es una herramienta para la transformación social.

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