Recientemente la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) entregó su máxima distinción académica a la reconocida cantautora, docente y exministra de Cultura de la Nación. En diálogo con Noticias UNSL, Teresa Parodi nos comparte cómo vivió este reconocimiento, la importancia del mismo y los desafíos actuales de la cultura y la educación.
Te escuché cuando estuviste en el despacho del Rector diciendo que te había emocionado mucho enterarte de esta distinción que te dio la Universidad. ¿Cómo fue que te enteraste de esta noticia?
Vi la publicación en los medios y se comunicaron conmigo para contarme. Me dijeron que la Universidad había votado esa premiación, ese reconocimiento tan importante, tan caro para la Institución y para mí fue muy emocionante. Yo tengo ya varios títulos de Honoris Causa, tengo el de la UADER, que es la Universidad Autónoma de Entre Ríos, de la UNNE, que es de Corrientes y Chaco, ahora también de Cuyo en Mendoza, pero voy a recibirlo un poco más adelante y tengo también el de la UNA que me van a dar el 14 de noviembre. Siempre es emocionante. ¿Sabes por qué? Porque se valora un trabajo de mucho tiempo.
Una universidad no da un título de Honoris Causa porque sí, sino que hace una investigación sobre cada una de las personalidades que decide premiar. Entonces es eso muy hermoso, porque uno trabajó toda la vida tratando de mostrar un país que era invisible a través de las canciones y luchó por la música popular.
Soy mujer y es tan difícil para la mujer en todos los géneros de la música. En general todo está manejado a través del patriarcado, pero nosotros hemos hecho un trabajo extraordinario y a muchas autoras les costó mucho igual que a mí. Tengo cinco (5) hijos y sin embargo seguí adelante tratando de hacer mi camino de cantora popular y de compositora. Entonces que se reconozca todo ese esfuerzo, toda esa dedicación, toda esa pasión, toda esa necesidad de remarcar la identidad y la memoria es muy hermoso.
La música te acompaña a vivir, es algo cariñoso que tenés en la vida, que te produce alegría, aunque te acompañe en los momentos tristes, te permite desahogarte. Eso es muy importante y cuando se reconoce eso es muy emocionante para el autor y compositor porque dejó todo un trabajo, es como tratar de dejar una huella.

Yo siento mucha emoción cuando escucho a los jóvenes que de golpe cantan hoy folklore y cantan mis canciones. Pienso: «qué suerte, ya están ahí, ya caminan solas sin mí». No hay nada más lindo para un autor que te cante otro. Entonces, el reconocimiento de una Universidad es muy conmovedor.
Yo vengo de una familia docente. Mi madre se quedó muy frustrada porque yo dejé la Facultad en cuarto año de Literatura para ejercer el magisterio. Ya era maestra porque era militante y quería ser maestra, me hacía falta. Me fui al monte misionero a ser maestra, a una picada suiza en el monte misionero, en El Dorado, Misiones. Dejé la Facultad, pero mis hermanas, las dos (2) que me siguen, son universitarias, una veterinaria y la otra arquitecta. Al recibir este premio me acordé mucho de mi mamá, que hubiera estado orgullosa de que su hija, pese a que no se recibió de la Facultad, estaba recibiendo una distinción por el trabajo que hizo a lo largo de los años en la música argentina. Es muy conmovedor y lo vivo de esa manera, muy intensamente.
Me tocó justo recibirlo en un día tan importante, con esta marcha tan importante que se dio en todo el país. Estoy muy orgullosa de ese pueblo que salió a la calle en todo el país.
¿Cuáles pensás que son los desafíos tanto para la educación como para la cultura en este contexto que estamos viviendo? ¿Cuáles pensás que son los espacios que quedan para luchar tanto desde la educación como de la música?
Yo creo que los espacios los creamos nosotros y los sostenemos nosotros. Somos nosotros, tenemos una obligación. No dejemos que los medios nos manejen. Elijamos nosotros lo que queremos que se ponga y que se escuche y cantemos eso y salgamos a defender eso. Escuchemos a los artistas que tenés acá, deben ser muchos, que no tienen muchas posibilidades de desarrollarse, ni de que haya muchos lugares donde se pueda mostrar lo que hacen. Es muy difícil para el músico, como es muy difícil para el artista en general, como lo es también para la gente que hace teatro y sostienen lo mismo, están ahí, estudian, se dedican y el pueblo tiene que acompañar. No hay que darle la espalda a esto que están haciendo ellos, ni instalar otra cultura a través de los medios de comunicación, queriendo borrar el alma nuestra que está justamente en el arte.
Me parece que tenemos una tarea, sobre todo ustedes que son las nuevas generaciones. Nosotros ya hicimos un trabajo enorme y nunca bajamos la guardia. Yo te puedo asegurar que podemos revertir esto, pero es con convicción, amor, coraje y la determinación de no permitir que nos pasen por arriba. Defendiendo la soberanía te defendés. Defendiendo la educación, te defendés, defendés el futuro de tu familia, de tus hijos, de todos nosotros. Entonces, me parece que esa es la tarea que tenemos, pero sobre todo la tienen ustedes.

¿En qué cosas vos ves el legado de tus canciones, de tu historia, de tus construcciones desde el arte?
Yo tengo 15 nietos, y tengo la suerte de que tres (3) toquen conmigo, pero no tocan conmigo porque son mis nietos, sino porque son tremendos músicos comprometidos, que estudiaron en la universidad pública. Ahí está mi legado, cuando estoy tocando y por ahí me doy vuelta y los veo a los tres (3) comprometidos. Pienso: «bueno, ya pasé acá la posta».
Después voy a cantar con los jóvenes o a charlar con ellos a universidades públicas donde se enseña música popular. Estuve hace poco en la UNSAM con Juan Falú, fuimos recibidos como si fuéramos San Martín. No sabés los chicos, fue muy emocionante el lugar que nos dieron y el cariño. Nosotros hablábamos entre nosotros y les contábamos nuestra forma de estudiar en aquellos años en los que no teníamos la música popular en la universidad para estudiarla sistematizada. La estudiábamos, aprendíamos mano a mano, sacábamos los discos de oreja y fue muy emocionante esa sala, era una multitud y los jóvenes bebiendo estas palabras. En un momento yo le dije a ellos: «tomen esta posta, no dejen que esto se caiga, sostengan esta lucha, nosotros hicimos lo que pudimos hasta acá, vamos a seguir con ustedes mientras estemos, pero ustedes tienen una responsabilidad muy grande ante todo este este legado extraordinario cultural que tiene nuestro país».
Luego de la marcha, le regalaste un pedacito de tu arte a la gente ¿Con qué te quedás vos de esta experiencia también con nuestra Universidad y qué esperás para el futuro?
No sabés cómo me llena el espíritu, me empuja a seguir. A veces no es fácil, porque ya son muchos años, ya hice todo, pero me gusta mucho sentir que todavía puedo acercarme a las nuevas generaciones con otras formas de hacer mi propia música. Mi último disco es un cabal reflejo de esto que te digo, se llama Hasta que amanezca. No es casual el título. Yo sé que va a amanecer y sé que nosotros vamos a tener el arte y que va a ser una parte muy importante de la recuperación del país que nos merecemos. Sigo adelante porque siento que todavía tengo algo para decir y no me lo quiero guardar, no me lo quiero llevar cuando me vaya, quiero dejarlo todo escrito. Confío en ustedes, toda mi generación confía en ustedes
¿Algo más que quisieras decir?
Que me siento parte de esta Casa. Ojalá yo pudiera venir mucho. Hace bien este encuentro, me hace bien. Me hizo mucho bien y lo voy a contar mucho. Voy a contar todo lo que me pasó acá. Lo voy a compartir en las redes y demás. Así que yo soy la agradecida a todo lo que viví hoy con ustedes en esta ciudad hermosa.

