Un equipo científico de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) estudia, analiza e indaga microorganismos ambientales que podrían utilizarse como potenciales bioinsumos que contribuyan al cuidado de la agricultura y de los alimentos. Concretamente, a través de la ciencia se busca generar estrategias para lograr una producción más agroecológica y sustentable y así reemplazar los químicos en la agricultura, que además de ser costosos, son altamente perjudiciales para la salud y el ambiente.
La licenciada y doctora en Bioquímica Viviana Calvente, docente e investigadora de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia (FQByF) dirige un proyecto de investigación titulado: Desarrollo de bioinsumos destinados al sector agro-alimentario, desde el cual se estudian estas metodologías para el cuidado de los alimentos, la agricultura y, en definitiva, la salud, junto a la codirección de la Dra. María Gabriela Sansone. El proyecto tiene su origen desde hace más de 30 años. A lo largo del tiempo ha variado su nombre, ha recibido a nuevos integrantes y se ha propuesto nuevos objetivos de estudios, siempre firme a su propósito de generar conocimiento científico vinculado al control biológico de la agricultura y a sustituir agroquímicos por biofertilizantes.
La Directora explicó que los estudios actualmente se centran en dos (2) líneas de investigación. Una línea destinada a la producción y estudio de desarrollo de bioinsumos destinados para el sector agrícola principalmente, dirigida por el Dr. Juan Calvo, y otra línea que trabaja en el estudio de levaduras de cervezas, dirigida por el Dr. Gastón Fernández. «El proyecto tiene dos (2) áreas, una es la parte agrícola con el estudio de los fertilizantes y los controladores biológicos, y por otra parte, la aplicación alimentaria se enfoca en la industria cervecera, principalmente a la cervecera artesanal», sostuvo Viviana.
Desarrollo de bioinsumos. Dentro de esta línea de investigación concretamente se toman muestras de suelos de distintos cultivos. La profesional sostuvo que a través de un convenio con Bodegas Chandon, de la provincia de Mendoza, se realizaron estudios de suelos en búsqueda de microorganismos con características de biofertilizantes ya que la Bodega se encontraba migrando su producción orgánica y necesitaba alternativas más ecológicas, «más cercanas a lo que es la agricultura sustentable», dijo.

Sobre este tema la doctora Calvente añadió que se buscan microorganismos del suelo o de las propias plantas que tengan características que favorezcan su crecimiento. Explicó que generalmente estos microorganismos tienen potencial para ser usados como fertilizantes biológicos y sustituir los agroquímicos, además contribuyen a realizar su control biológico, es decir, analizar su reacción frente a plagas o podredumbres. También añadió que en esta línea de investigación se estudia la viabilidad de los biofertilizantes, es decir su tiempo de vida útil. A veces una desventaja de esto es que los químicos se pueden guardar meses o años y están siempre igual. En cambio los microorganismos pueden ir perdiendo viabilidad, es decir se van muriendo y van perdiendo su efectividad. «Es por esto que desde nuestras investigaciones debemos analizar esta viabilidad en el tiempo para que los microorganismos permanezcan vivos y conserven sus características de biofertilizantes y ayuden a las plantas a crecer».
Paralelamente, Viviana sostuvo que desde esta línea de investigación no solamente se trabaja con suelos sino que también se han aislado microrganismos de plantas y sobre todo de frutas, como las manzanas y las peras. «Esto se debe a que el proyecto estaba orientado al control de frutas post cosecha y esas frutas son las que más se almacenan en cámaras frigoríficas, y a las cuales se les emplean durante su crecimiento en la planta fungicidas químicos que generalmente son tóxicos y cancerígenos (…) entonces para reemplazarlos estudiábamos microrganismos con capacidades de control biológico, y al modelo que aplicábamos eran en manzanas y peras que son las frutas que más tiempo pasan en cámaras frigoríficas».
Estudio de levaduras de cerveza. Dentro de esta línea se indaga sobre las levaduras para la fabricación de la cerveza y se asesora, a través de un grupo de servicio, a la industria cervecera artesanal local. En esta línea se aisló una levadura de una uva de la Provincia, es decir de uva nativa de San Luis. A esta levadura se la estudió, se la adaptó, se le realizaron varios pasajes de fermentación en el mosto para que pudiera realizar la fermentación y pudiera finalmente ser utilizada en la elaboración de una cerveza artesanal.
«Les ha ido muy bien», acentuó Viviana quien remarcó que esta cerveza obtuvo medalla de plata en una competencia. También sostuvo que se han realizado demostraciones y ha sido muy bien aceptada. «Esa levadura es nativa, se aisló en nuestro Laboratorio y además es de nuestra Provincia. Esto tiene ese plus», dijo la científica y explicó que esta levadura, junto a otros microorganismos, está en proceso de ser asentada dentro de un protocolo en el que el recurso genético de un lugar tiene que estar validado y registrado. «Es como una protección de recursos genéticos que se hace a nivel internacional. Nosotros ya tenemos esta levadura en proceso de registro y también otros microorganismos (…) Actualmente estamos trabajando con fines de investigación, pero si el día de mañana surge algún microorganismo que se pueda usar comercialmente ya estaría registrado en la Provincia para poder usarlo».

¿Por qué comenzaron a investigar este tema?. La doctora Calvente sostuvo que la idea surgió desde hace muchos años con el estudio de controles biológicos debido al interés de investigaciones extranjeras sobre el tema, específicamente vinculado a microorganismos con capacidad de controlar podredumbres en frutas. «Esto nos pareció muy interesante (…) Teníamos en ese momento una estudiante que estaba haciendo un trabajo final para una Tecnicatura en Alimentos y justo también estaba comenzando la Ingeniería en Alimentos, entonces nos pareció que una aplicación en alimentos era algo que tenía potencial y que estaba muy relacionado con la docencia (…) Después el proyecto fue creciendo con más líneas de investigación y profesionales».
Aporte social. La investigadora sostuvo que el principal aporte se desprende de vínculos a través de proyectos de extensión con cooperativas y/o huertas familiares que se dedican a la producción agrícola. Estos microorganismos podrían ayudar a reducir los costos en insumos químicos y reemplazarlos por alternativas más naturales que además de beneficiar la salud, benefician el medioambiente. «Durante el 2025 hubo un proyecto de extensión con miembros de una huerta ecológica en Villa Mercedes y actualmente hay otro con una cooperativa de Tilisarao para asesorar y buscar microorganismos del suelo. En este caso ellos tienen invernaderos, entonces estamos haciendo aislamientos y estudios con muestras del suelo del invernadero. La idea es lograr el desarrollo de un bioinsumo, eso lleva mucho tiempo así que estamos buscando alternativas eficaces y rápidas para la estimulación del crecimiento del microorganismos y que se pueda aplicar en cultivos (…) En definitiva todo esto lleva a realizar una producción más agroecológica y sustentable», concluyó.
Dato
Este proyecto forma parte de una selección en la convocatoria 2026 de los Proyectos de Investigación UNSL (PI UNSL) que tienen una duración de cuatro (4) años. Se trata de los primeros proyectos de investigación científica de la UNSL que fueron seleccionados y aprobados bajo este nuevo sistema integral de única categoría, convocatoria impulsada por la Secretaría de Investigación, Desarrollo e Investigación de la Universidad.

