La Universidad Nacional de San Luis (UNSL) resolvió otorgar un estipendio especial de emergencia a dos (2) investigadores posdoctorales que quedaron fuera del sistema de financiamiento nacional tras la finalización de sus becas de CONICET y que no poseen un cargo docente en la Institución. Con esta medida de contingencia, financiada íntegramente con presupuesto propio, la Universidad busca asegurar la continuidad de trayectorias científicas de alto nivel que se han visto gravemente afectadas por el desfinanciamiento de la ciencia pública.
La decisión institucional de la UNSL responde a una problemática que afecta a la comunidad científica de todo el país. A finales de julio de 2026, el Directorio del CONICET y el Poder Ejecutivo Nacional decidieron no renovar ni otorgar prórrogas a 379 becas posdoctorales que llegaron a su fin.
Esta situación dejó a cientos de doctores/as sin sustento económico mientras esperan los resultados de la Convocatoria de Ingreso a la Carrera del Investigador Científico (CIC), cuyos procesos de incorporación se postergaron hasta el año 2027. Frente a este bache financiero y laboral, diversas universidades nacionales —como las de Córdoba y Mar del Plata— comenzaron a anunciar fondos de auxilio similares para evitar la pérdida de sus mejores profesionales.

En el ámbito de la UNSL, un total de diez (10) investigadores sufrieron la baja de sus becas de CONICET. No obstante, la realidad de cada uno de ellos es dispar. Como ocho (8) de los/as científicos/as afectados/as ya cuentan con un cargo docente en la Institución, el Rectorado decidió priorizar y dirigir el aporte económico de emergencia a los dos (2) investigadores restantes que se encontraban totalmente desvinculados de ingresos universitarios.
El rector de la UNSL, Dr. Raúl Gil, cuestionó con dureza la falta de previsión en las políticas científicas nacionales y calificó la interrupción del financiamiento como «una medida sin sentido estratégico».
El Rector argumentó que el Estado realiza un esfuerzo enorme y prolongado para contar con estos profesionales de excelencia: «el Estado ha invertido muchos años en la formación de cada profesional. Luego, las becas de CONICET son el paso previo al ingreso a la carrera del investigador de Argentina, con el prestigio que todos conocemos».

En este sentido, Gil remarcó la incoherencia de desproteger a los/as científicos/as en la etapa final de su evaluación: «no se puede evaluar a un investigador durante años y dejarlo sin sustento en el medio. Es condenar a la precariedad a nuestros mejores jóvenes científicos y expulsarlos». Finalmente, ratificó el compromiso de la Casa de Estudios con los damnificados: «desde la UNSL acompañamos el reclamo y apoyamos con esta medida de contingencia a quienes quedarían fuera del sistema».
Los beneficiarios de esta ayuda son graduados/as universitarios/as de máxima calificación académica, en cuya formación el sistema de educación, ciencia y técnica del país ha invertido recursos de forma ininterrumpida durante un periodo no menor a diez (10) años.
La gestión de la UNSL sostiene firmemente que, a pesar de la situación crítica que atraviesan los presupuestos de las universidades nacionales, desechar esta inversión histórica perjudica de forma directa el desarrollo del país y el bienestar social de la comunidad, de los cuales la ciencia pública es una fuente insustituible.

