Ing. Martín Chicahuala, un apasionado por la ciencia, el estudio y el cuidado de serpientes


El aula magna del edificio del Departamento de Ciencias Agropecuarias de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA), fue el punto de encuentro para el desarrollo de una charla sobre la Identificación, manejo, cuidados y acciones en caso de accidentes con ofidios, un encuentro que se tornó aún más atractivo para los/as asistentes, debido a la demostración de ejemplares vivos a cargo del responsable de la actividad, el Ing. Martín Chicahuala.

El evento fue organizado por el Departamento de Ciencias Agropecuarias, como parte un ciclo de charlas que continuará el próximo año. Contó con la participación de docentes, estudiantes, nodocentes, miembros del cuerpo de bomberos y público en general.

El ingeniero agrónomo egresado de la FICA, Martín Chicahuala, está convencido que a través de una adecuada capacitación que desmitifique las creencias y desarraigue los temores sobre las serpientes venenonas de la región y sus efectos en el ser humano, puede ayudar a proteger a este conjunto de especies animales, amenazado por la desinformación, el avance de la urbanización y la agricultura.

Con ese propósito, no solamente presta colaboración como consultor permanente de Epidemiología del Policlínico Regional Juan Domingo Perón, Defensa Civil, INTA y centros educativos, entre otras instituciones, sino también brinda charlas enfocadas al conocimiento sobre las serpientes venenosas de la zona y qué hacer ante una mordedura.

Esos fueron los ejes centrales de la charla que Chicahuala dictó en el campus del Centro Universitario Villa Mercedes de la Universidad Nacional de San Luis. «Estoy convencido que las serpientes forman parte del grupo de animales en el mundo sobre el cual hay más desinformación, debido a la cantidad de mitos, de magia que hay detrás del tema y de fábulas en textos religiosos, etc. Entonces, la idea de esas capacitaciones es mostrar las especies que hay en la provincia de San Luis, cómo identificarlas, sus hábitos, el rol que cumplen en la naturaleza y, sobre todo, en caso de accidente con un animal con veneno considerable, cuáles son los pasos a seguir», comentó.

Aclaró que, lo más importante, teniendo en cuenta las costumbres arraigadas en las comunidades, es saber cuáles son los pasos que no deben seguirse, las cosas que no deben hacerse. «Siempre se habrá escuchado que se hace un torniquete, pero eso es una aberración; que se hacen cortes, que tampoco deben hacerse; que hay que quemar, poner gas oil (…) todo eso es parte de los mitos que la gente, lamentablemente, creen son los pasos correctos».

Explicó que en todo San Luis existen cinco (5) especies de serpientes con veneno considerable, es decir, que requieren tratamiento médico ante una mordedura. «Una es coral, que es un elápido; tres (3) yarará, que son la yarará de la cruz, que es la grande, después la yarará chica o cola blanca, sobre la cual nunca se ha registrado presencia en Villa Mercedes, y la yarará ñata, que es endémica de esta región, pero es la que menos accidente produce ya que el animal cuida su veneno porque es una proteína muy valiosa desde el punto de vista de la elaboración metabólica, incluso hay un porcentaje de mordeduras que son secas, no inyectan veneno. Y, por último la cascabel»., dijo.

En cuanto a las estadísticas en la zona, precisó que hubo años en los cuales se registraron 12 casos de mordeduras de serpientes, pero en otros solamente uno. «Eso nos está dando un promedio de 3,8 mordidas cada 100 mil habitantes, que es bajísimo», dijo. Aclaró que no se han detectado muertes por este tipo de accidentes en la región. «Desde que existe el antiofídico no se producen muertes ni daños a considerar a largo plazo. El problema es cuando las personas comienzan a hacer tratamientos caseros», explicó.

Por esa razón, Chahuala insistió que ante cada caso, la recomendación es que no se demoren en ir a la salita o al Policlínico, porque todo lo demás es tiempo perdido, y añadió que hay que tener en cuenta que todos los hospitales y la mayoría de los centros de salud están preparados ya que Argentina es uno de los pocos países que tiene antiofídico gratis. También hay atención adecuada, ya que en los hospitales, cuando se recibe un paciente con mordedura de serpiente, por análisis de sangre se calcula la cantidad de suero que se necesita.

También sostuvo que otro de los mitos es el tiempo del efecto del veneno. «No es lo que se ve en la televisión con relación a serpientes de otras regiones del planeta. Acá no es necesario ir al Hospital a altas velocidades ante una mordedora, ya que los venenos de las especies de la zona no son los mismos. Para tener una idea, los efectos o las muertas pueden registrarse, en caso de no aplicación del antiofídico, entre las 48 o 72 horas de la mordedura, y no en minutos como la gente cree».

Advirtió, por otra parte, que cada vez le cuesta más conseguir serpientes para las charlas. Eso tiene que ver con la urbanización, ya que se está desplazando a las especies de las áreas naturales. «Ante el miedo, las matamos en vez de reubicarlas. También la agricultura, los arados y las maquinarias hacen lo suyo. Y no sabemos hasta qué punto impactan los agroquímicos porque tampoco hay sapos, que es el alimento de estos animales», dijo y comentó que esto afecta al ecosistema, porque las serpientes son parte de una cadena. «Cuando uno mata una serpiente está matando hacia abajo y hacia arriba de la cadena», remarcó.

Además de desempeñarse en distintas instituciones públicas como colaborador, el Ing. Martín Chicahuala contó que se dedicó al estudio del tema por pasión, como autodidacta «y porque es la única forma que encontré de defender y ayudar a serpientes. Creo que una de las maneras es capacitando a la gente para que les tenga respeto, pero no miedo», concluyó.

Prensa FICA

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